Diferencia entre revisiones de «Nicolás de Myra»

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Revisión actual del 17:53 17 nov 2022

San Nicolás de Myra "El Milagrero"

San Nicolás de Myra o San Nicolás de Bari apodado "el Taumaturgo" o "el Milagrero", es un Santo muy venerado por los cristianos ortodoxos (especialmente por los rusos). El por su amor y su entrega al Señor recibió la gracia de ayudarnos rápidamente con el poder del Espíritu Santo en los momentos mas difíciles.

Biografía

Nació en Asia Menor a fines del tercer siglo, desde su temprana edad era era profundamente religioso. Su tío, el obispo de la ciudad de Pátara viendo la fe del joven, se preocupo por él y lo ordenó sacerdote, siendo joven. Después de la muerte de sus padres Nicolás heredó una gran fortuna, la cual la puso al servicio de los necesitados. Él trataba de ayudar los necesitados en forma anónima, para que no se lo agradezcan.

En la ciudad de Pátara vivía un hombre rico, quien tenía tres hijas. Cuando sus hijas crecieron (llegando a la mayoría de edad), su padre perdió sus negocios y quedó arruinado. Entonces se le ocurrió la idea de utilizar la belleza de sus hijas (prostituirlas) para conseguir los medios de la vida. San Nicolás supo de sus planes y decidió a salvarlos. Se acercó sigilosamente en la noche a la casa del comerciante arruinado y tiró por la ventana una bolsita con monedas de oro. Cuando él encontró la bolsita pudo financiar la dote para casar a su hija mayor. Poco tiempo después tiró la segunda bolsita con monedas de oro y con esta plata casó a su segunda hija. Cuando el Santo tiró la tercera bolsita con monedas de oro para la hija menor, el comerciante lo esperaba. Arrodillándose delante de San Nicolás, él le agradecía llorando por la salvación de su familia del tremendo pecado y deshonor. Después el comerciante mejoró sus negocios y empezó a ayudar a la gente imitando a su benefactor.

El Santo quiso visitar los Lugares Santos. El viaje con el barco fue tranquilo, pero el Santo supo por revelación divina que encontrarían una tormenta y lo dijo a sus compañeros de viaje. Y pronto empezó la tormenta y la nave se convirtió en un juguete de las olas. Sabiendo que él era sacerdote todos le pidieron a rezar y con las oraciones del Santo el viento se calmó y todos se salvaron y cuando uno de los tripulantes se cayó y murió con la oración del Santo se resucitó.

Después el Santo pensaba a irse al desierto y vivir lejos en soledad. Pero el Señor le indicó que lo necesitaba en el mundo y obedeciendo regreso a su patria y servir a la gente.

No queriendo vivir en la ciudad donde la gente lo conocía y lo elogiaba, el Santo se fue a la cercana ciudad de Mira que era la sede episcopal. San Nicolás vino como un pobre. Amando la Iglesia él iba todos los días. En aquel tiempo falleció el obispo de la ciudad de Mira y todos los obispos se reunieron para elegir al sucesor. No se ponían de acuerdo hasta que uno de ellos aconsejó: “El Señor Mismo debe mostrar Su elección. Recemos, ayunemos y esperaremos la decisión de Dios.” El Señor reveló al obispo que aquel quien entrará primero a la Iglesia debía ser el obispo. El obispo comentó a los otros obispos la revelación y antes de la Divina Liturgia se paró en la entrada esperando al preferido del Señor. Según su costumbre Nicolás entró primero para rezar. Cuando el entraba el obispo le dijo que le acompaña. Le tomó la mano y le comunicó la voluntad del Señor ser el obispo de Mira. El Santo obedeció a voluntad del Señor y olvidándose de sí mismo, se convirtió en el padre de los huérfanos y de los pobres, defensor de los ofendidos y benefactor de todos. Fue una persona de carácter suave, no se enojaba, se vestía ropa sencilla y comía una vez por día.

Cuando empezó la persecución del emperador Diocleciano (284-305) el Santo fue encarcelado. En la cárcel con sus palabras y su ejemplo fortalecía los otros cristianos que sufrían junto con él. Pero el Señor no quiso que él muera como mártir. El nuevo emperador San Constantino fue bueno con los cristianos y les dio el derecho de expresar abiertamente su fe.

Así el Santo regreso a su obispado. Es difícil enumerar los que el ayudó y los milagros que hizo. Entre otros milagros cuando en su obispado empezó una severa hambruna el Santo se presentó en un sueño a un comerciante, quien estaba en Italia con su barco comprando pan, trigo, y comida, el Santo le entrego en su sueño monedas de oro y le ordenó a navegar hacía su ciudad y tráele la comida. Al despertarse el comerciante capitán, viendo en sus manos las monedas de oro se asustó y para cumplir lo que le ordenaba el Santo, trajo la comida al país hambriento del Santo, contando a todos la visión milagrosa que lo trajo hasta su región.

En aquella época en la Iglesia había disturbios a raíz de la herejía del Arrianismo, que negaba la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Para apaciguar la Iglesia, el emperador San Constantino llamó al primer Concilio Ecuménico en Nicea, el año 325. Entre los 318 obispos asistentes estuvo también San Nicolás (Obispo de Myra). El Concilio Ecuménico condenó al arrianismo y fueron compuestos los primeros siete artículos del Credo, en el cual se expuso en palabras exactas la fe ortodoxa, la fe en el Señor Jesucristo, quien es el Hijo de Dios, tiene la misma naturaleza de Dios Padre y no es su mejor criatura. Durante los debates del Concilio, cuando San Nicolás escuchó las blasfemias de Arrio, se indignó tanto que le abofeteó delante de todos. El Concilio le retiró su cargo como obispo por violar el orden. Pero algunos obispos tuvieron una visión en la cual veían al Señor Jesucristo entregando a San Nicolás el Evangelio y la Theotokos lo cubría con su velo. Todos los obispos del Concilio comprendieron que el arrianismo es desagradable a Dios y devolvieron su cargo a San Nicolás.

Ícono tallado de San Nicolás

En otros milagros del Santo, el emperador condenó amuerte, a raíz de una falsa denuncia, a tres jefes militares. Acordándose de los milagros de San Nicolás, ellos le pidieron que les ayude. Después de rezar, el Santo se presento en un sueño al emperador ordenándole dejar en libertad a sus fieles servidores, y que en caso contrario sería castigado. "¿Quién eres tu que te atreves a exigirme algo así a mí? le preguntó el emperador, "Soy Nicolás, el obispo de Myra" le contestó el Santo. Y el emperador reviso el caso y con honor dejó en libertad a los jefes militares.

Una vez navegaba un barco de Egipto a Libia. Se levantó una gran tormenta y el barco estaba a punto de naufragar. Algunos se acordaron de San Nicolás y en sus oraciones le pidieron ayuda. Y vieron que el Santo llegó apurado sobre la mar enfurecida, sube al barco y toma el timón. La tormenta se calma y el barco llega bien al puerto.

San Nicolás falleció en la mitad del siglo IV, siendo anciano. Pero con su muerte no se termino su ayuda, por el contrario se incrementó. Durante más de mil quinientos años él es quien ayuda rápidamente a todos los que le piden rezando. Hay muchos libros sobre su ayuda y el amor de los ortodoxos sigue aumentando.

Cuando en el año 1087 los sarracenos devastaron la región de Licia, San Nicolás se presentó a un devoto sacerdote, en la ciudad de Bari (Italia) y le ordenó trasladar sus reliquias a esta ciudad. Esta orden del Santo fue rápidamente ejecutada y desde entonces sus reliquias se encuentran en la iglesia de esta ciudad. Las reliquias despiden un miro curativa. El recuerdo de este hecho se celebra el 22 de mayo según el calendario actual.

Himno a San Nicolás

La verdad de tus obras te mostró ante
tu grey como canon de la fe, ejemplo
de virtud, maestro de abstinencia; así
como por la humildad obtuviste las
alturas y por la pobreza las riquezas,
oh Padre y Jerarca Nicolás, ruega a
Cristo Dios que salve nuestras almas