Cirilo y Metodio

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Santos Padres Cirilo y Metodio

Nuestros padres entre los santos Cirilo y Metodio eran los hermanos que trajeron la fe ortodoxa a los eslavos de Europa central en el Siglo IX. En la preparación para su misión entre los eslavos, idearon el alfabeto glagolítico para traducir las santas escrituras y otras escrituras cristianas al idioma hoy conocido como eslavo eclesiástico antiguo. El glagolítico se convirtió más adelante en el alfabeto cirílico que ahora se utiliza en un número de idiomas eslávicos. Se ha reconocido a estos hermanos como santos, equiapostólicos (iguales a los apóstoles), por su trabajo misionero. Muchos detalles de sus vidas han sido obscurecidos por las leyendas que se han presentado sobre ellas.

Biografía

Constantino (el nombre secular de Cirilo) y Miguel (el nombre secular de Metodio) nacieron a principios del Sigl IX en Tesalónica, en una familia de la clase senatorial. No se conocen con exactitud las fechas de sus nacimientos. Constantina, el mayor, habría nacido en 826, mientras que se cree que Metodio nació en 827. Su padre, León, fue el drungarios (jefe administrativo militar) de la Themata bizantina de Tesalónica, cuya ubicación incluía a los eslavos de Macedonia. Se cree que su madre habría sido eslava. El haber crecido en un área donde se hablaba tanto el griego como el eslavo dio a estos hermanos un buen conocimiento de los dos idiomas. Tenían también una esmerada educación, propia de la posición social de su familia.

Metodio ingresó al servicio militar después de finalizar su educación y fue gobernante de una región eslava. Sin embargo, al poco tiempo, decidió dejar el modo de vida mundana, y tomó los hábitos en el monasterio que se encuentra en el monte Olimpo.

Constantino desde la niñez demostró una capacidad increíble, y recibió una instrucción excelente junto al entonces adolescente emperador Miguel III en la corte imperial, donde los educaba el famoso Focio, que posteriormente fue patriarca de Constantinopla. Después de finalizar sus estudios, Constantino podía tener en el mundo brillantes éxitos, pero su corazón ardía de amor por Dios, y los bienes terrenales no lo atraían. Algún tiempo enseñó Filosofía, su materia preferida, en una escuela de Constantinopla, pero al poco tiempo dejó ese lugar y se radicó en el monasterio con su hermano Metodio. Juntos se dedicaron al ayuno y a la oración, hasta que la Providencia del Señor los convocó al servicio de predicar a los pueblos eslavos. En el año 858 los jázaros, pueblo del Cáucaso que habitaba el sudeste de la actual Rusia, pidieron predicadores de la Fe al emperador Miguel. A solicitud del patriarca Focio, los santos hermanos llegaron a Kersones. Allí vivieron aproximadamente dos años, estudiando el idioma de los jázaros y hallaron las reliquias del Santo Mártir Clemente, obispo de Roma, exiliado allí al final del primer siglo. Entre los pueblos eslavos, los primeros en convertirse al cristianismo fueron los búlgaros. En Constantinopla la que puso el cimiento fue la hermana del príncipe búlgaro Boris. Ella recibió el bautismo con el nombre de Teodora, y fue educada en el espíritu de la Santa Fe. Alrededor del año 860 ella regresó a Bulgaria y comenzó a persuadir a su hermano para que adoptara el cristianismo. Boris se bautizó tomando el nombre de Miguel. Los santos padres Cirilo y Metodio estuvieron en esa ciudad y con sus prédicas mucho contribuyeron a fortalecer en ella el cristianismo. Desde Bulgaria, la fe cristiana se propagó hacia la vecina Serbia. Después que fueron instruidas en la fe Bulgaria y Serbia, aparecieron en Constantinopla los embajadores del príncipe moravo Rostislav con este pedido: “Nuestro pueblo profesa la fe cristiana, pero no tenemos educadores que puedan explicarnos la fe en nuestro idioma natal. Tráigannos esos educadores.” Se alegraron el emperador y el patriarca y, al convocar a los hermanos, les propusieron ir con los moravos. Para obtener en la prédica un gran logro, San Cirilo consideró necesario traducir al idioma eslavo las Santas Escrituras y los libros referentes a las ceremonias religiosas ya que, según las palabras de San Cirilo, predicar sólo oralmente es lo mismo que escribir sobre la arena. Previo a la traducción había que crear un alfabeto eslavo con caracteres eslavos. Para esta gran obra San Cirilo, siguiendo el ejemplo de los apóstoles, se preparó orando y ayunando cuarenta días. En cuanto el alfabeto estaba preparado, San Cirilo tradujo al idioma eslavo selecciones del Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Algunos cronistas comentan que las primeras palabras escritas en el idioma eslavo, fueron del Apóstol Evangelista San Juan “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). En el año 863 los Santos hermanos fueron a Moravia con sus discípulos Gorasdom, Clemente, Sava, Naum, y otros. La realización de los oficios, y la lectura del Evangelio en el idioma eslavo atrajeron pronto a los corazones de los moravos y les dieron supremacía sobre los predicadores germanos. Los predicadores germanos y latinos envidiaban este éxito y de todas maneras oponían resistencia a los santos hermanos. Ellos transmitían al pueblo la idea de que la palabra de Dios se puede leer sólo en los tres idiomas, n los cuales estaba la inscripción en la Cruz del Señor, es decir en hebreo, griego y latín. A Cirilo y Metodio, los llamaban (consideraban) herejes, ya que estos santos hermanos predicaban en idioma eslavo. Finalmente, se quejaron de ellos al Papa Nicolás. El Papa quiso ver a los santos hermanos. Respetando al Papa como a uno de los patriarcas, los hermanos fueron hacia Roma, con la esperanza de encontrar ayuda en él para el santo propósito. Llevaban consigo parte de las reliquias del Equiapostólico San Clemente, papa de Roma, y las sagradas escrituras traducidas por ellos. El Papa Nicolás I° falleció antes de verlos. Su sucesor el Papa Adrián, deseoso de pacificar la Iglesia, recibió con gran estima a los santos hermanos. Fue a su encuentro en las afueras de la ciudad, acompañado por el clero y por muchas personas, recibió de ellos las santas reliquias y con respeto las colocó en la Iglesia de San Clemente, y los libros traducidos al idioma eslavo los colocó sobre el trono de la antiquísima Basílica de Santa María Mayor. Al poco tiempo de su llegada a Roma, San Cirilo cayó gravemente enfermo y encomendó la continuación de la gran obra a su hermano, falleciendo en paz el 14 de febrero del año 869. San Metodio cumplió con el legado de su hermano: luego de volver a Moravia siendo ya arzobispo trabajó allí 15 años. Todavía en vida de San Metodio, desde Moravia el cristianismo se propagó a Bohemia. El príncipe Boreas de Bohemia, recibió de él su bautismo. Su esposa Ludmila (que posteriormente fue mártir) y muchos otros tomaron su ejemplo. A mediados del siglo X, Mechislav, príncipe polaco, se casó con la princesa Dombrovka de Bohemia, después de lo cual sus súbditos tomaron la fe cristiana. Posteriormente, estos pueblos eslavos, debido a los esfuerzos de los predicadores latinos y los emperadores germanos, fueron apartados de la Iglesia griega y puestos bajo la autoridad del papa de Roma, a excepción de los búlgaros y de los serbios. Pero todos los eslavos aun hasta la actualidad, mantienen viva en la memoria a los Santos iluminadores (instructores) y la fe ortodoxa que ellos trataban de establecer entre ellos. La santa memoria de los Santos Cirilo y Metodio sirve como eslabón de unión entre todos los pueblos eslavos.


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